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EL VERANO TAMBIÉN NOS PESA

  • Foto del escritor: Claudia Requejo
    Claudia Requejo
  • 11 jul
  • 3 Min. de lectura

El verano suele presentarse como una época de descanso, desconexión y

disfrute. Sin embargo, para muchas personas, especialmente aquellas que

conviven con un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) o están en riesgo

de desarrollarlo, esta estación puede convertirse en una fuente de malestar

emocional. Lo que para algunos es sinónimo de libertad, para otros puede ser

una etapa de presión, ansiedad y lucha interna.


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Durante los meses de calor, las rutinas cambian. Se interrumpen las clases, se

modifican los horarios de trabajo, se viaja más y se come fuera con mayor

frecuencia. Esta falta de control puede generar inseguridad y aumentar la

vulnerabilidad en personas con una relación conflictiva con la comida o con su

cuerpo. Además, el verano implica una mayor exposición corporal. La ropa

ligera, los trajes de baño, las salidas a la playa o la piscina pueden intensificar

el malestar con la imagen corporal. Las redes sociales, llenas de cuerpos

idealizados y mensajes sobre la “operación bikini”, refuerzan estereotipos y

alimentan comparaciones que pueden ser muy dañinas (Mitjà Costa & Serrano

Troncoso, 2023).


La presión estética se vuelve más visible en esta época. El ideal de

delgadez sigue presente en nuestra cultura y, en verano, se intensifica. Esto

puede activar conductas restrictivas, atracones o purgas en personas que ya

tienen pensamientos distorsionados sobre su cuerpo. A esto se suma el

aislamiento social que, aunque parezca contradictorio, muchas personas

experimentan durante las vacaciones. Alejarse de redes de apoyo, pasar más

tiempo en entornos familiares conflictivos o sentirse fuera de lugar en

actividades grupales puede aumentar el malestar emocional. También hay que

tener en cuenta la vigilancia externa: los comentarios sobre el cuerpo, la

comida o el peso, aunque bienintencionados, pueden ser muy perjudiciales.

Frases como “¡Qué delgada estás!” o “¿Vas a comer eso?” pueden reforzar la

idea de que el valor personal está ligado al aspecto físico (Gimeno Duaso,

2023).


Es importante estar atentos a ciertas señales que pueden indicar la presencia o

el riesgo de un TCA.

La obsesión por el peso, la comida o el ejercicio, la evitación de comidas

sociales, el uso excesivo de ropa ancha para ocultar el cuerpo, los cambios

bruscos de humor o el aislamiento son algunos de los comportamientos que

pueden alertarnos. Reconocer estas señales es fundamental para poder

intervenir a tiempo. Los TCA no son una moda ni una elección: son

trastornos complejos que requieren acompañamiento profesional. Y aunque

muchas veces se silencian o se minimizan, tienen un impacto profundo en la

salud física y emocional de quienes los padecen (Mitjà Costa & Serrano

Troncoso, 2023).


A pesar de los riesgos, el verano también puede ser una oportunidad para

cuidar la salud mental. Establecer rutinas suaves, practicar el autocuidado,

rodearse de personas que no juzguen el cuerpo y limitar el consumo de redes

sociales son estrategias que pueden ayudar a mantener el equilibrio emocional.

También puede ser útil reconectar con actividades que generen bienestar,

como caminar al aire libre, leer, escribir o simplemente descansar sin culpa.

Fomentar un entorno libre de juicios estéticos también es clave. Evitar

comentarios sobre el cuerpo propio o ajeno, no hablar constantemente de

dietas y promover una relación sana con la comida son gestos que pueden

marcar una gran diferencia (Gimeno Duaso, 2023).


Si el verano te genera angustia, si sientes que tu relación con la comida se

complica o si tu cuerpo se convierte en una fuente constante de sufrimiento, es

importante que sepas que no estás solo/a. Lo que sientes es válido y merece

ser atendido. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de valentía. Porque

mereces vivir el verano —y cada estación del año — sin miedo, sin culpa y sin

dolor. Y sobre todo, mereces sentirte en casa dentro de tu propio cuerpo, sin

que el calor, la ropa o los espejos te roben la tranquilidad


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Referencias bibliográficas


Gimeno Duaso, R. (2023). Consejos para afrontar el verano con un trastorno

alimentario. SOM Salud Mental

alimentario


Mitjà Costa, J., & Serrano Troncoso, E. (2023). La anorexia y la bulimia durante las

vacaciones de verano. SOM Salud Mental

verano

 
 
 

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